
Me gustan los autobuses de dos pisos de Londres. Aunque en realidad están en muchas ciudades de Reino Unido y de Irlanda, lo cierto es que son un referente de la capital inglesa. Parecido a las cabinas en las que todos los visitantes se hacen una fotografía, algo casi obligatorio -a lo que todavía me resisto- en la visita a la City, como la peregrinación a Harrods –en esto sí he caído, especialmente en los sándwiches de su Food Hall-.
El autobús es distinto, una interesante forma de conocer la ciudad. No dudo de los específicos para turistas, pero algunas rutas merecen la pena, como la 254 que baja desde Hackney hasta la City, un camino para disfrutar el cambio entre los barrios del este y las torres financieras que controlan el capital de medio mundo. Un buen pasatiempo… cuando se puede, el número de paradas que hay en una misma calle es astonishing. Hay que tener mucho –pero mucho- tiempo para utilizarlo de forma regular. Y eso que el abono semanal para todos los autobuses de la ciudad (que son unos cuantos) cuesta poco más de 16 libras (una ganga).
La primera línea regular de la capital comenzó el 4 de julio de 1829, recorría el trayecto entre Paddington y Bank (Oeste-Este). Un carruaje tirado por caballos que se siguió utilizando hasta 1914, ya con un piso superior al descubierto. Seguramente uno de los más míticos es el llamado Routemaster, con su entrada trasera abierta. Todavía se puede ver alguno por el centro –en las rutas 15 y 9-, mantenidos para disfrute de los nostálgicos. Y hace poco presentaban el nuevo modelo “tres puertas” que recupera entrada y escalera trasera, una interesante adaptación del modelo anterior.
Sinceramente, con lo apasionada de Inglaterra que es Esperanza Aguirre no entiendo cómo todavía no ha intentado copiarlo. Quizá demasiado atrevido, pero tendría curiosidad por verlos en Madrid ahora que Gallardón ha pintado los autobuses de azul.
Londoncolumn fixes:
-Alquilar un autobús es posible, pero no siempre recomendable; casi mejor disfrutar de un clásico reconvertido en restaurante vegetariano durante la visita –obligada- a Brick Lane.
Interesante visión del mundo autobusil londinense. Me ha gustado conocer esos pequeños detalles.
ResponderEliminarun abrazo
Thanks, dan para mucho, y ya te digo, con tiempo, son una maravilla...
ResponderEliminarOtro abrazo