En menos de una semana he estado prácticamente en más pubs que en todo el tiempo que llevo en Londres. En realidad no es tan raro. Mis primeros pasos cuando cambio de ciudad suelen ser bastante tranquilos: trabajo, trabajo -o intento de-, conocer un poco la ciudad, casa, algo de tele o series por Internet, lectura y contemplación… Una vez que me voy haciendo con el paisaje y los personajes la cosa va tomando otra tónica: trabajo, trabajo, cañas, tapas, cañas, copas, trabajo, casa, lectura, trabajo… Algo que, por otra parte, suele ser común en el mundo periodístico. Creo que no conozco a ningún periodista al que le guste quedarse encerrado en casa… Me pierdo…
Como iba escribiendo, en unos días he pasado por más pubs que en un mes. En realidad el motivo es la llegada de una amiga que me ha ayudado a airearme un poco, no demasiado porque ha coincidido con un leve “despegue” laboral que espero se mantenga aunque me fastidie las visitas que tengo durante este mes. Anyway, pubs, he ahí la cuestión. Sitios, en mi modesta opinión, con encanto.
Sí, es posible que todos guarden la misma estética pero no dejan de tener un cierto encanto, con su aspecto antiguo, sus maderas, sus chimeneas –en algunos casos-, sus jarras y cuadros, bueno, y la moqueta (lo de esta gente con la moqueta empieza a resultarme digno de estudio por mucho calor que proporcione). Por supuesto, los borrachos ocupan un lugar especial y un tono más alto conforme van pasando las horas y los días de la semana. Da la sensación de que las vidas giran en torno a dos lugares: oficina y pub (la casa es algo secundario, y a juzgar por el aspecto de muchas debe ser así). Y, como mandan los cánones puritanos, sitios sin humo… “Bebe como un animal pero no fumes que es malo para la salud”, básicamente ese es el mensaje.
Estoy seguro de que en invierno se convertirán en sitios realmente acogedores, sobre todo después del gran descubrimiento de la sidra… Teniendo en cuenta que la cerveza inglesa no es de las mejores –nunca, repito, nunca, probéis la London Pride-, y que a mi su ingesta me llena bastante, encontrar la sidra ha sido mi salvación: refrescante, ligera y con alcohol…
¡Ah! Y si os da por probar el aguante en plan teenager (cosa no tan rara por estos lares) olvidad las pintas, probad con Jack, Johnnie o Tanqueray, en fin, con algo serio.
Londoncolumn fixes:
-Be healthy: está muy bien eso de comer cosas sanas y hacer deporte y que a los obesos les llamen gordos a ver si así se dan cuenta de que tienen un puto –paso de p***- problema con su cuerpo… Pero, ¿qué tal si también animamos a la gente a coger un cuchillo y cortar unas verduras, echar unas gotas de aceite en una sartén y cuando esté caliente echar dichas verduras…? En algunos países a eso se le llama cocinar. No requiere mucho tiempo y supone un ahorro de both dinero y grasas con respecto a los platos preparados/precocinados o simplemente envasados.
-Monocle Mediterraneo: un must del verano y una muestra de que el papel seguirá existiendo siempre como soporte periodístico… de calidad. Aportaciones interesantes para el verano en un formato que es, en palabras del propio Brûlé un statement anti-iPad, menos mal que hay alguien que se atreve. Sorprende gratamente que en este país de consumir y tirar haya gente que apueste por cuidar productos y clientes…, aunque eso se tenga que pagar.
P.D.: siento el retraso, pero asuntos laborales me tienen descolocado, menos mal que estamos en verano y la audiencia lo perdona todo.
Qué pasa nene, buen blog. Dale bien a la birra inglesa, pero si quieres crearte un buen personaje, a la altura de las circunstancias, pásate a la negra o la Tennants, esta segunda es morada y en tamaño medio litro de lata representa lo más bajo de la escala social escocesa, pero está buena. Un abrazo. Cardo
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