Hace algunas semanas compraba mis primeros billetes para ir unos días a casa (a una de ellas, porque en realidad tengo varias y sin haber pagado hipoteca, afortunado que es uno). Me hacía gracia pensar cómo en menos de un año he cambiado la ruta Ponferrada-Madrid por la de Londres-Madrid.
En principio el sistema es parecido, te conectas a Internet, buscas los billetes, compras, e introduces el número de tarjeta de cliente…
Ahí se empiezan a notar los cambios. Tener una tarjeta Alsa Plus está muy bien, pero introducir los números de Iberia Plus da cierto caché, aunque posiblemente menos ventajas.
Luego está el momento del viaje. Llegar a la estación de autobuses de Ponferrada no puede compararse a coger el avión en el aeropuerto de Heathrow, aunque para la primera fuera andando 5 minutos antes de salir el autobús y para el segundo tenga que coger el tren y tarde entre 25 minutos y una hora. Sin entrar en el apartado “ves con una o dos horas de antelación, factura, pasa por el detector, enseña el ordenador, reza porque no haya retraso…, etc”.
Las presentaciones también cambian, ya no escucharé eso de “el conductor, Paco, y quien les habla, Sonia, estamos a su disposición para lo que necesiten y les deseamos un buen viaje”. Ahora tendré una performance para saber cómo tengo que actuar en el unlikely event de que el avión empiece a caer y tenga que ponerme el chaleco salvavidas, o simplemente me lo explicarán en un vídeo.
Pensaba también que podría perder la comida pero en mi viaje a Edimburgo comprobé que BA cuida a sus pasajeros. Las mediasnoches con chorizo que daban en el Alsa Supra (“a mitad de camino les serviremos un tentempié acompañado de bebida”, decía la azafata) tenían su punto y solían alimentarme los viernes. Pero la compañía inglesa –que pronto será también española- ofrece a sus clientes una buena gama de bebidas y algo de comida en sus viajes, un lujo en estos tiempos.
Por desgracia sí perderé Internet. Los viajes de 4 horas a Madrid se hacían mucho más llevaderos con la posibilidad de conectarme a la red. Ahora tendré que pagar una pasta si quiero engancharme en el aeropuerto a la mal llamada “BTOpenzone”.
También cambian las lecturas. Dejamos de lado periódicos de fama mundial como Diario de León o La Crónica para quedarnos con los provincianos The Times o Financial Times.
El tiempo prácticamente se mantiene, cosas de la técnica…
Y no nos engañemos… en el fondo siempre quedará mejor coger un avión –incluso de bajo coste- que eso de tener que pillar el bus (por muy hippies que sean algunos).
Aunque sigo prefiriendo el tren, el momento del despegue me parece una muestra de modernidad y progreso. No conviene perdérselo.
I’m looking forward to seeing you
Londoncolumn fixes:
-Atención al cliente abordo. Un punto para BA. La única diferencia entre bajo coste y compañías de bandera no podía estar sólo en el dinero. En el fondo da pena la futura desaparición de Iberia –si se consuma-, pero ganaremos en el servicio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario