martes, 27 de julio de 2010

Transport for London (I): Canterbury

Usar el transporte público es toda una experiencia, especialmente si estás en un rush o en un hurry… con una prisa que te cagas porque llegas tarde para variar. En esos casos es cuando compruebas si el transporte de una ciudad es reliable… Hecha la prueba creo que el de Londres no lo es del todo. No puedes pillar el Overground que está más cerca porque lo cortan los domingos, el metro tardará la vida al destino y el otro Overground llegará dentro de mucho, del bus olvídate. Menos mal que están los cab privados (los otros no los encontrarás cuando los necesitas) que te cobran un riñón por llevarte. Nada que objetar al transporte de media distancia, su puntualidad me ayudó a superar el record de “cogida de transporte en estación”. Subí segundos antes de que saliera el tren de St. Pancras, sólo superado por mi más directo competidor que cogió el AVE pasada la hora por un retraso, no sé si eso cuenta.



Anyway, un relativamente moderno tren me llevó en poco menos de una hora a Canterbury (South Eastern High-Speed) por un módico precio de 27’90 libras ida y vuelta [en cuestiones de precios seguiré el modelo Monocle que sólo utiliza una moneda, c/u que haga el cambio]. Canterbury, sede del “primado” de la iglesia anglicana en Inglaterra, es uno de los sitios que quería visitar desde que llegué a Londres. Está cerca y tiene cierto encanto romántico, en parte gracias a la obra de Chaucer. Por desgracia, creo que ese encanto ha decaído.

Demasiadas tiendas-cadenas de todo tipo se han hecho con gran parte de la oferta comercial. Por suerte queda gran parte de la muralla y las callejuelas que rodean la catedral, una maravilla que espero ver de nuevo cuando terminen con la obra. Olvídense de la Abadía de San Agustín. Increíble el partido que se le puede sacar a cuatro piedras. Una audio-guía (incluida en las 4’50 libras de entrada) te hace interesante el paseo alrededor de las escasas ruinas durante 15 minutos, a partir de ahí uno empieza a desear que termine hasta que ya pasa del asunto y se pira. Por supuesto, sólo se puede oír la explicación en inglés, francés y japonés… Tremendo.

En general el paseo merece la pena pero su enfoque a los turistas le ha hecho perder cierta gracia. Por suerte quedan algunos rincones. The Goods Shed, pequeño mercado con productos de calidad a precio de pueblo, además se puede comer allí por un precio económico. No es mala idea llevarse algo de compra a casa. The Moat Tea Room, auténtico para tomar el té –también se puede comer-, las pastas y dulces varios merecen la pena, todo en un ambiente de lo más acogedor; lástima que cierren a las 17.00 los domingos. De hecho, a partir de esa hora es algo complicado encontrar un café regentado por lugareños. Que sólo se pueda entrar a un pub o a un Starbucks es un crimen.

Por cierto, muchos billetes son válidos para los numerosos trenes que unen London con Canterbury de primera hora de la mañana a última de la tarde… Es decir, no hace falta correr, ni pillar un cab.


London-column fix:

-Relations: me comentaba Phillip Blond –uno de los pensadores más influyentes en el Gobierno actual- cómo UK tenía que recuperar sus valores, principalmente las relaciones entre los ciudadanos. “La comunidad más débil de los años 70 era más fuerte que la más consolidada en la actualidad”. No le falta razón. Sorprenden y causan extrañamiento algunas caras de repugnancia –tal cual- que muestran algunos pobres habitantes de este gris país, por no hablar de los vecinos que se cruzan sin dirigirse la palabra.

1 comentario:

  1. jajajaj lo que me podido reir, es que la vida en Londres es: tal cual, lo de los trasportes es muy "heavy" y sus precios... eso si, como españoles tenemos que seguir dando por el ass y quejarnos de lo que tenemos en madrid... espero el dia que narres tu paso por un hospital, sin acritud, espero q ue sea de visita!! LOL
    The PanaminianX

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